El Milenio no define solamente ‘un tiempo’ sino que fija una condición, una característica, un Plan. No podemos pensar el Milenio como continuación de las condiciones y estados actuales. No. Para que este Nuevo Tiempo abra sus umbrales deberemos asistir a Cambios profundos, en los Hombres, en el planeta y en relación con el Cosmos.
Un Nuevo Mundo que alberga a Seres humanos con otra mentalidad y con mayor conciencia. Un sistema diverso, concreto y tangible, que durará mil años según medida divina, por lo que no se puede precisar en años terrestres de manera exacta. Porque el concepto de ‘Mil Años’ es una revelación divina, y no es invención humana, por lo mismo no podemos asegurar que el Milenio corresponda a exactos mil años terrenales.
Durante el Milenio habrá Paz verdadera… no la conocida por el Hombre actual. El Mal será atado; esto quiere decir que, habiendo sido roto el antiguo sistema mundano cainita con su relativismo, esclavitud y mentira, el nuevo orden de vida para el Hombre estará regido por las formas del Bien y la Paz como Cristo concibe su Creación, permitiendo de este modo que la Estirpe Humana tenga las condiciones para alcanzar su mayor desarrollo espiritual siendo aún mortal.
Cristo será el Gobernante, y estando el Hombre en un entorno de Bien, la fe y espiritualidad serán un modo de vida. Esto mismo le dará a la persona una mirada distinta para comprender el paso por la existencia, los modos de relacionarse, organizarse y coexistir con Solidaridad y sentido de Comunidad. Por lo mismo, las divisiones en distintos credos, religiones, países no existirán.
Bajo estas condiciones, el Hombre naturalmente vivirá 120 años. Estaremos en relación con otros Seres Adámicos de mundos más avanzados que el nuestro, con otras realidades macros a las que hoy no tenemos acceso por ser… los humanos bajo el orden actual… una estirpe depredadora, violenta y soberbia.
El Plan del Reino de la Vida concede a los Seres humanos de esta Tierra ‘Tiempos y Condiciones’ para su propia Elevación Espiritual. La Salvación de Cristo marca una ruptura de Tiempo y Condiciones que abre un Tiempo de Rehabilitación y Gracia. Siempre el Reino de Dios postula a que el Hombre alcance a su Creador por medio del Hijo Divino, el Cristo Vivo. Este Tiempo de Tribulación es un lapso para que el Hombre tome conciencia de su fragilidad y del mal que provoca el sistema Cainita que han abrazado. Los Hechos de la Venida del Cristo en su potestad Divina será un gran estremecimiento espiritual y tangible que nuevamente marcará una diferencia entre el pasado y el porvenir. El Milenio de Paz se nos ofrece para un logro espiritual más alto y definitivo.
Debemos entender que la Misericordia de Dios para con los Hombres de este mundo está inserto en un Plan, y que la medida del Ser humano no es Carnal o según los años que existe en lo terrenal, sino que la medición es Espiritual, de Alma y de Opción por el Bien. Y eso no se borra y queda inscrito en el Libro de la Vida.
Las preguntas que debemos hacernos son: ¿cómo podemos participar en los Hechos de la Manifestación del Cristo divino? ¿Cómo asegurar nuestra pertenencia viva, como habitantes dignos del Milenio de Paz?
La opción por el Bien exige que la persona se comprometa con su nutrición y práctica de Fe, adquiriendo las Virtudes, viviendo La Oración y entrando en la Meditación con el Espíritu Santo. Es necesario que los evangelios se conviertan en Ley de Coherencia y de Verdad Interior, y dejen de ser teoría o dogma incongruente con la realidad cotidiana.
Se debe abrazar la Paz con un profundo sentido de Ser y de Hacer: convertirnos en Seres de Paz, en Hacedores de Paz y en pacificadores permanentes y congruentes.
Debemos adquirir las Ocho Virtudes que nos harán ‘persona nueva’. El Amor y la Humildad como parte intrínseca de nuestra Verdad.
Tenemos que lograr superar nuestra condición Carnal y mundana para convertirnos en Personas Espirituales y sembradores de Paz. La Oración debe ser un arma de poder nacida de nuestra Relación con el Cristo Vivo. La Meditación debe abrirnos los lazos de sabiduría que solo nos entrega el Espíritu Santo.
No debemos renunciar a lo humano, sino que dar a lo humano el más alto nivel de Conciencia por medio de la Vida Espiritual.
Prepararnos para pasar con valentía y sabiduría este tramo de Tribulación actual.
Prepararnos espiritualmente para asistir y hacernos partícipes de la Venida y Manifestación del Cristo Vivo. Prepararnos y atesorar nuestra Alma y Espiritualidad para hacernos parte activa y tangible del Tiempo del Milenio de Paz. La preparación es AHORA. Consagrar nuestra Fe y unirnos al Cristo Dios…AHORA y sin dilaciones
Esa es nuestra Misión: construir Círculos Cristicos para preparar Almas, nuevas mentes y Espiritualidad activa, renovada y en seguro Pacto con el Dios Vivo.
Para integrarse a los Círculos Crísticos escribe a Si debes participar escríbenos a: integrate@movimientocristico.org
Más Información de nuestra propuesta en: movimientocristico.org/integrate


