Antes que el tiempo existiera, antes que la primera estrella en el firmamento encendiera su luz, ya estaba presente una Fuerza Superior, inteligente, con un orden definido sobre la Creación. Dicha Fuerza Divina no comenzó en un pesebre en Jerusalén; su origen es mucho más antiguo. CRISTO, el DIOS de la Palabra, el Verbo, el cocreador con el PADRE, ES desde el principio de la Creación.
«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. «
(Juan 1:3)
Para entender a Cristo como Divinidad encarnada en Jesús, debemos liberarnos de un mar de teorías, interpretaciones y corrientes que buscan definir, etiquetar o encasillar a Cristo bajo la exclusiva figura de un hombre prodigioso, milagroso o excepcional… pero humano, al fin y al cabo. En cambio, si observamos la realidad de Jesús como la encarnación del Cristo, y asumimos al Cristo como a divinidad salvadora… nos cambiará por completo el ángulo de nuestra mirada, y la Palabra de Cristo en Jesús comenzará ca formar un panorama de coherencia y verdad como nunca lo vimos y comprendimos.
«Y aquel Verbo fue hecho Carne, y habitó entre nosotros.»
(Juan 1:14)
¿Han indagado en los Evangelios aquello que Cristo en Jesús dice de sí mismo?
Si optamos por hacernos cargo de nuestra Fe, sin intermediarios que nos interpreten la palabra de Dios, y acudimos a los Evangelios, y apartamos los pasajes en donde Cristo en Jesús declara su verdadera condición, como en este pasaje:
vosotros sois de abajo, Yo Soy de Arriba; vosotros sois de este Mundo, yo no soy de este Mundo.
(Juan: 8 23)
Nos resultaría sencillo darnos cuenta de que Cristo no pertenece al orden mundano, sino, más bien, es el Dios Vivo que vino en Jesús con un propósito salvador… a saber: restaurar en el Hombre al Espíritu y la Ley de Dios y liberarlo del pecado de rebelión que tenía Caído y extraviado al Hombre de este mundo.
¿Cuál es el pecado de rebelión que provocó la Caída, la cual ahora será cerrada por el Cristo en Jesús?
Hay ‘salvación’ porque hubo ‘Caída’. No se entiende el rol salvador del Cristo en Jesús si no se comprende el portento atroz de la Caída. Y tratándose de lucha espiritual entre el Reino de Dios y la intervención del principado tenebroso, que también involucra al Hombre, es que entendemos que la salvación, la redención y el cierre de un estado de pecado solamente podía ser sancionado por una Fuerza Divina. Porque ningún ser humano, por especial que fuese, tiene la autoridad para zanjar y determinar asuntos divinos y de condiciones de alta espiritualidad. Como no existe humano, aun en santidad y virtud, que tenga la autoridad divina para guiar al Hombre hacia la verdad, la vida y presentarlo ante el Creador. Solamente quién viene del Reino y es parte intrínseca del Reino Luminoso puede guiar, conducir y elevar a los Seres por tan alto camino.
«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»
(Juan 14:6)
Cristo Dios cambió la ley de existencia que regía a este mundo, restableciendo el Espíritu que Dios Padre mandató para cada Ser humano sin distinción de origen o estirpe (parte de ‘La Gracia’). Con la Victoria de Cristo ha quedado instaurada la Ley de Resurrección como Nueva Ley de Vida. Como corolario de su Acto de Salvación y de Gracia, al ascender a su reino, de donde vino al cual pertenece, nos envía una gran Dispensa: el Espíritu matriz de la Sabiduría y del Poder espiritual, el Espíritu Santo, por medio del cual obtendremos Sabiduría, buen discernimiento y poder al servicio del Plan que Cristo sigue ejerciendo en los Hombres de Fe… varones y mujeres por igual.
Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
(Juan 14:26)
Es por ello que toda persona que Ora en Espíritu puede alcanzar al reino en donde Cristo Dios ejerce su Mandato y Poder.
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”
(Juan 4:24)
Te Invitamos a reflexionar, a leer los Evangelios, a ir separando las partes en donde Cristo en Jesús habla de sí mismo. Lleva eso a tu oración y meditación, y asume la divinidad del Cristo que se convierte en tu Salvador Personal.
¿Quieres realizar este acto de claridad y fe?
Si tu verdad interior llama a tomar a Cristo como tu Dios Guía y conductor, y sientes la necesidad de vivir desde el Bien y la Coherencia de Fe, siguiendo las enseñanzas del Cristo Vivo… y, por lo mismo, empeñarte en adquirir Sabiduría Cristica… ¡¡ Intégrate a los Círculos Crísticos…!!
Haz parte del Plan que Cristo mandata, y postula a convertirte en agente de Paz para sembrar el Bien en estos Tiempos de Tribulación. ¡Cristo Dios revoluciona tu fe!
Para integrarse a los Círculos Crísticos escribe a Si debes participar escríbenos a: integrate@movimientocristico.org
Más Información de nuestra propuesta en: movimientocristico.org/integrate


