Cristo, el Verbo, Co-Creador con el Padre, que es antes, durante y después de Jesús, es el Dios a quién me Consagre para conocer la libertad del ESPÍRITU que me vive y servir al Plan del Padre Creador.
Asumir esta opción de Fe, no es algo que se decide de un día para otro, menos algo que deba ser tomado a la ligera. Más bien, surge de la verdad interior del sujeto, donde de forma gradual y siempre por medio de su Fe, es capaz de mirar con completa honestidad cada enseñanza que Cristo pone ante sus ojos y llevarla a su persona. Cuando esto sucede desde lo vivido te puedo compartir, que te das cuenta que en realidad no conoces nada de Cristo, simplemente tienes una idea vaga sobre Él, ideas del entorno, criterios o experiencias personales comienzan a deformar el concepto que entendemos de DIOS y nuestras comprensiones se vuelven ligeras y nuestras conclusiones prematuras. Cuando comprendí esto, me dispuse a conocer, luego comencé a practicar y así vivir el ESPÍRITU (Porción de DIOS que vive en el interior de la persona) y finalmente tras tener una nueva conciencia que fui adquiriendo en el tiempo, acudí al llamado que Cristo dispuso para mí y así dar el gran salto de Fe, El Bautismo.
El Bautismo al cual me consagre es muy distinto al que el común de la gente está acostumbrada, entiende o conoce, ya que generalmente desde pequeños se nos dice que nacemos en PECADO, tal idea ronda nuestra cabeza a una edad muy temprana, donde no tenemos la consciencia y menos la madurez necesaria para reflexionar y comprobar por sí mismo aquel argumento que ha presentado por décadas la religión en sus iglesias e instituciones. Sin embargo esta declaración queda totalmente obsoleta desde la venida de Cristo en Jesús, quién paga la deuda que aprisionaba al Hombre a la LEY DE PECADO con su muerte física en la Cruz romana. Para ser más claro, nos referimos a que Jesús, su cuerpo físico, su carnalidad, eso es lo que muere, eso es lo que sacrifica, es ese el pago, no malentender con Cristo que es DIOS, perfección, lo que trasciende a este mundo y por lo tanto jamás perece. Teniendo clara esta distinción, este hecho es el que termina con la Ley de Pecado y desde entonces ya NO NACEMOS EN PECADO sino que NOS HACEMOS AL PECADO, por tanto ya no es una Ley es una opción en cada uno de nosotros. A esto se refiere Pablo cuando dice:
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”
Romanos 8:2
Mediante este acto de GRACIA (regalo o beneficio concedido por Cristo, ya que no hicimos mérito alguno para recibirlo) hoy todos somos Salvos sin distinción alguna. Es por ello que el acto de bautizar a los niños bajo el argumento que seguimos siendo pecadores, es un completo absurdo, tal afirmación es declarar que Cristo en Jesús nunca vino a este mundo y nos hizo salvos o peor aún, que el PECADO es algo que supera incluso a un Dios. Nada de eso, CRISTO ES MÁS QUE EL PECADO. Por tanto, nosotros los Crísticos No nos bautizamos para ser salvos ante nuestro señor JesúsCristo, porque Él ya dejó al HOMBRE (Entiéndase Hombre como varones y mujeres por igual) exento del Pecado Original. Entonces te preguntarás ¿Y para qué es el Bautismo?. El Bautismo es la opción consciente de Servir y unirte a Cristo y al Plan del Padre Creador. Si bien estas palabras son inmensas, se traducen en desiciones y acciones que están al alcance de todos, por ej: cuando cualquier persona de Fe posee una claridad que Cristo le ha hecho ver y ha cambiado la forma de ver su existencia, tanto en lo personal como en el mundo que habita y se desenvuelve, esa persona posee una luz. Aquí hay dos opciones, la primera se guarda para sí mismo esa luz bajo llaves donde nadie puede acceder a ella, o la segunda, se comparte con todo aquel que este dispuesto(a) a recibirla, quién toma el Bautismo y se compromete a servir a Cristo tiene el deber de hacer lo segundo. Entonces esta opción en la persona de Fe, de mostrar a Cristo de forma constante desde la vivencia del ESPÍRITU, la consciencia de a quién sirve y pertenece bajo el compromiso con su señor es parte de la Nueva Vida. Para comprender esto, citaré el siguiente párrafo entre Jesús y Nicodemo:
Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Juan 3: 4-7
En está cita Jesús menciona algo esencial que el NACER DE NUEVO es NACER EN ESPÍRITU y seguramente cuando lees esto, pareciera que escribo en chino, o es algo demasiado distante o dificultoso y la verdad no es esa. Se refiere esencialmente a despertar el ESPÍRITU que nos habita, en esta franja de tiempo que llamamos vida, que es una existencia donde nacemos, nos desarrollamos, envejecemos y morimos, porque despertar nuestro espíritu nos lleva a la Nueva Vida, esto nos permite pasar por las barreras de la muerte y postular mediante nuestro empeño a las moradas que Cristo tiene reservada para los suyos. ¿Se entiende lo importante de esta opción y cómo acciones simples, pero constantes nos pueden llevar lo más cerca del Reino de Dios?. Pues bien, si la persona de Fe desde hoy entiende la vida como un espacio para tomar consciencia de CRISTO, de su SALVACIÓN y de todo lo venidero, el Bautismo es una proyección más allá de este mundo. Ante esto, acaso vale la pena poner todo mi esfuerzo y propósito de vida exclusivamente en la acumulación de bienes materiales, tener una casa enorme, cada año tener un auto mejor que el anterior, vivir solo para trabajar, estar lleno de sueños y proyectos que no llevan a ninguna parte mas que un buen pasar temporal, porque todo esto perece y no trasciende, queda en este mundo, pues bien eso es algo que me plantee desde la honestidad y que toda persona de Fe puede poner en la balanza.
Entonces ¿Y cómo se hace para nacer en ESPÍRITU? desde lo más sencillo que te puedas imaginar, sólo se necesita la disposición de conocer a Cristo, practicar la Oración, la Meditación y el Discernimiento, utilizar las herramientas espirituales que Cristo deja a nuestro alcance. Cuando realicé este ejercicio de forma constante, poco a poco, pude darme cuenta que es eso lo que comienza a fortalecer la FE, aquello que puso en acción mi opción por el Bien y realmente aquí comencé a relacionarme con Cristo Dios. Esto me lleva a compartirte, que la experiencia del Camino Espiritual Crístico que revolucionó a mi persona, tuvo como efecto un cambió que a día de hoy se sigue gestando, es una transformación que nace desde el interior. Aquí mis intereses y prioridades comenzaron a cambiar de forma natural liberándome de muchos paradigmas. Comencé a ver pequeños cambios en cómo afrontaba cada situación, problemas, temores, vicios de los cuales era dependiente en aquel entonces, cambios en la forma de relacionarme en mi entorno, me llevo a plantearme la manera de criar a mi hija etc. Y lo menciono como pequeño en comparación a la importancia que tiene cada paso, cada toma de conciencia y coherencia de Fe, la cual te acerca a ser parte de Cristo y vivir la Nueva Vida, dejando atrás todo lo innecesario y contrario al Dios al cual decides seguir, con la certeza que cada avance espiritual en esta existencia tendrá un efecto en nuestra RESURRECCIÓN. Por eso nos formamos, practicamos y tomamos El Bautismo que solo Cristo entrega, transformándonos en Sacerdotes y Servidores del Reino bajo la guía directa del Cristo Vivo.
Si estas palabras no te son indiferentes, deseas conocer más sobre estos temas y eres una de esas personas que constantemente ha buscado a Cristo y no encuentra respuestas, te invito a participar en nuestros encuentros cada 15 días y conocer al Cristo Vivo y así obtener las herramientas necesarias para Revolucionar tu Fe.
Si tienes dudas o deseas participar, puedes escribirme a: templodelespiritucristico@gmail.com
Carlos Hormazábal
Sacerdote de Cristo.
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